Durante todo el siglo XX, tener un automóvil fue sinónimo de progreso. Era la meta, el sueño, la señal de que "llegaste".
Pero algo está cambiando.
La base: sensores y conectividad en las vías
Para que la movilidad sea inteligente, cada elemento de la vía pública necesita comunicarse. Semáforos, cámaras, sensores de tráfico, paneles de mensajería variable. Todos ellos requieren conectividad confiable y de baja latencia.
En Claro Empresas desplegamos las redes que hacen posible esa comunicación. En HITSS integramos los sistemas que coordinan el tráfico.
El cambio cultural
Las nuevas generaciones ven el auto de otra forma. No lo asocian tanto a libertad como a ataduras: pagar seguro, buscar estacionamiento, sufrir el tráfico, lidiar con mantenimiento.
Prefieren pagar por uso, no por posesión.
Este cambio cultural, acelerado por la pandemia y la conciencia ambiental, está reconfigurando la movilidad urbana.
¿Qué es Mobility as a Service?
MaaS, por sus siglas en inglés, es un concepto sencillo pero poderoso: integrar en una sola plataforma todos los modos de transporte disponibles en una ciudad.
En una misma app, el ciudadano puede:
- Planificar su ruta combinando bus, metro, bicicleta y scooters
- Pagar todos los viajes con un solo crédito
- Elegir la opción más rápida, más barata o más sostenible
- Recibir alertas en tiempo real sobre interrupciones o demoras
La tecnología que lo hace posible
Detrás de esta experiencia fluida hay mucho trabajo de integración:
- Sensores que reportan ocupación en tiempo real
- Algoritmos de optimización de rutas basados en machine learning
- APIs que exponen datos a desarrolladores externos
- Videoanalítica que mide flujos en estaciones y paradas
En los proyectos que impulsamos, hemos visto cómo la integración de estos sistemas puede transformar por completo la experiencia de movilidad en una comunidad.
El rol de los agentes de IA en movilidad
Imaginemos agentes de IA distribuidos en la ciudad. Uno en un semáforo que detecta la aproximación de una ambulancia y abre paso. Otro en una estación de metro que predice horas pico y ajusta frecuencias. Otro en un estacionamiento que guía a los conductores hacia lugares libres.
Estos agentes trabajan autónomamente, coordinados por plataformas centrales pero sin depender de ellas para decisiones inmediatas.
Beneficios concretos
Cuando una ciudad implementa MaaS, los beneficios se multiplican:
Para el ciudadano: ahorra tiempo, dinero y estrés. Para el municipio: reduce congestión y emisiones. Para los operadores: optimiza flotas y aumenta ocupación. Para el comercio local: más personas se desplazan con facilidad.
Hacia 2030: movilidad autónoma e integrada
La próxima década traerá la madurez de los vehículos autónomos y su integración plena con los sistemas MaaS. Ya no habrá una distinción clara entre transporte público y privado: flotas de vehículos autónomos de diversos tamaños (desde pods individuales hasta minibuses) estarán disponibles bajo demanda, optimizando rutas en tiempo real según la demanda.
Esto reducirá drásticamente la necesidad de estacionamiento, liberando espacio público para otros usos. Las calles podrán rediseñarse pensando más en personas que en vehículos estacionados.
El desafío será gestionar esta transición sin dejar atrás a quienes no puedan acceder a estos servicios, garantizando que la movilidad siga siendo un derecho, no un privilegio.
El desafío pendiente
El principal obstáculo no es tecnológico, sino de coordinación. Requiere que actores públicos y privados trabajen juntos, compartan datos, alineen incentivos.
Y requiere también repensar el espacio público: dar prioridad al transporte colectivo y activo sobre el individual motorizado.
Hacia dónde vamos
Hacia 2030, la movilidad ya no se medirá por la cantidad de autos, sino por la facilidad para desplazarse.
Las comunidades más avanzadas entenderán que su rol no es construir más vialidades, sino ofrecer mejores opciones.
"Porque al final, lo que todos queremos no es un auto. Es poder llegar adonde necesitamos, cuando necesitamos, de la forma más sencilla posible".
